En 2026, el foco se desplaza hacia una coloración más consciente y personalizada. Los colores extremos quedan en segundo plano y el protagonismo pasa a tonos más equilibrados, sutiles y trabajados a medida.
La tendencia ya no está en transformar radicalmente, sino en interpretar la base de cada persona y potenciarla con precisión, criterio y experiencia profesional. Hoy el diferencial está en el trabajo técnico y preciso sobre la identidad de cada cliente.
Espresso Martini Brunette
Un castaño profundo, elegante, con reflejos sutiles que aportan brillo sin endurecer. Ideal para quienes buscan un look clásico pero actualizado.
Rubios neutros
Ni demasiado fríos ni excesivamente cálidos. Rubios equilibrados, que iluminan sin artificialidad.
Tonos cálidos y multidimensionales
Caramelos, mieles, cobres suaves y avellana. Colores con movimiento, profundidad y matices que cambian según la luz.
Elegir un color de pelo no es solo cuestión de gusto: también tiene que ver con tu estilo de vida, el estado de tu cabello y cuánto tiempo real tenés para mantenerlo. Estos puntos te ayudan a pedir el color ideal en el salón y lograr un resultado que se vea lindo hoy y a largo plazo.
Las fotos son clave para que el colorista entienda qué buscás, pero es importante no quedarse con una sola imagen.
Llevá varias referencias del mismo tono en diferentes luces, largos y tipos de pelo. Esto ayuda a identificar si te atrae el color, el contraste, el brillo o la profundidad.
Tip Cerini: usá fotos realistas, no solo imágenes ultra editadas o de estudio.
Contar cómo es tu rutina diaria es fundamental para que el color sea sostenible en el tiempo.
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Cuanto más honesta seas, mejor va a ser la recomendación. Un buen color no es el que se ve increíble una semana, sino el que funciona en tu vida real.
El colorista evalúa la base natural, colores previos, porosidad y estado del cabello. A veces el tono exacto de la foto no es posible en una sola sesión, y eso no es un límite, sino una forma de cuidar tu pelo.
Confiar en el diagnóstico permite armar un plan de color progresivo, saludable y pensado para durar.
El trabajo no termina cuando salís del salón. El mantenimiento en casa es clave para que el color se vea luminoso y parejo.
Shampoos y acondicionadores formulados para color ayudan a mantener el pigmento, el brillo y la hidratación. No es un detalle menor: los productos correctos hacen la diferencia.
Lavar el pelo todos los días acelera la pérdida de color. Si podés espaciar los lavados, tu color va a durar mucho más. El shampoo en seco puede ser un gran aliado.
Evitar el agua muy caliente al bañarse es clave para cuidar el color del cabello. Las altas temperaturas abren la fibra capilar y hacen que el color se pierda más rápido. Lo ideal es usar agua tibia o fría, que ayuda a sellar el color, mantener el brillo y prolongar su duración.
El calor excesivo y la exposición solar apagan el color y resecan el cabello. Usá siempre protector térmico y, en verano, productos con filtro UV.