La noche y el drama como protagonistas.
En Acto Nº1, Fabián Zitta presentó su colección 2026 con una puesta intensa y cinematográfica, donde cada detalle construyó la escena.
Desde Cerini estuvimos a cargo del backstage del hairstyle y make up, llevando el styling a un lugar más conceptual: el pelo como parte estructural del diseño. El foco no estuvo solo en peinar, sino en diseñar.
Base ultra tirante, pulida al extremo. A los lados, dos discos perfectos, simétricos, casi gráficos.
No son volumen, sino formas construidas.
Piezas armadas previamente por nuestro equipo de profesionales, trabajadas hasta lograr una superficie perfecta, con brillo controlado y una estructura firme capaz de sostener la exigencia de pasarela.
La misma lógica, pero con tensión.
El disco se corre, se inclina, rompe el equilibrio.
La base se mantiene completamente tirante, mientras la pieza genera una diagonal que dirige la mirada hacia un costado de la cabeza.
Todo está donde tiene que estar — aunque parezca que no.
Igual a la forma de una cola de escorpión, se proyecta desde la nuca y cae como un flequillo lateral, con una curva precisa, casi escultórica.
Acá el truco no es el peinado: es la construcción.
La pieza fue desarrollada previamente para controlar recorrido, peso y caída exacta.
De la frente a la nuca, como una línea continua.
Una trenza que funciona como eje, como estructura, como gesto.
Trabajada fuera de cabeza, con tensión medida y volumen controlado, para integrarse de forma precisa en el momento del desfile.
Detrás de cada look hubo horas de desarrollo, prueba y ajuste. Cada pieza fue diseñada y construida a mano.
El backstage no es improvisación. Es precisión. Y, sobre todo, trabajo en equipo.
Técnica, timing y visión compartida.
Porque cuando todo encaja, el pelo deja de ser detalle: se convierte en estructura, en carácter, en identidad.